Estamos rodeados de publicidad que intenta
convencernos de adquirir determinados productos en el mercado, nos
envían mensajes sobre lo que debemos querer, tener o ser, siguiendo unos
parámetros de determinadas ideas,
creencias sociales y manteniendo imágenes muy estereotipadas de mujeres y
hombres, perpetuando en muchos casos las desigualdades de género.
Se transmiten determinados comportamiento entre hombres y mujeres como sus hábitos y formas y hasta lo que deben aspirar y desear dependiendo de su género. En el caso de las mujeres nunca falta su protagonismo en las publicidades de productos vinculados al hogar o a la belleza femenina.
Muchas veces desde las instituciones (religiosas, educativas, etc), los medios de comunicación, de la cultura, de costumbres ya arraigadas en la sociedad se construyen los estereotipos de género y se incluyen de forma automática en nuestra sociedad y esto nos conduce a tratar y entender a las mujeres y hombres como desiguales.
Se transmiten determinados comportamiento entre hombres y mujeres como sus hábitos y formas y hasta lo que deben aspirar y desear dependiendo de su género. En el caso de las mujeres nunca falta su protagonismo en las publicidades de productos vinculados al hogar o a la belleza femenina.
Muchas veces desde las instituciones (religiosas, educativas, etc), los medios de comunicación, de la cultura, de costumbres ya arraigadas en la sociedad se construyen los estereotipos de género y se incluyen de forma automática en nuestra sociedad y esto nos conduce a tratar y entender a las mujeres y hombres como desiguales.
Por todo ello, desde la publicidad se debe hacer un manejo responsable de los mensajes que se ofrecen, como imágenes de violencia simbólica que se ejercen contra la mujer España ha sido el país pionero respecto a este tipo de regulación, en 2004 aprobó la Ley orgánica de medidas de protección integral contra la violencia de género, declarando ilícita toda comunicación comercial que use la imagen de la mujer de manera vejatoria, que la cosifique a través del uso de su cuerpo, y que reproduzca imágenes estereotipadas que pueden producir violencia de género.
Según un artículo del medio británico The Guardian, los estereotipos tradicionales de género están cambiando más rápidamente en nuestra cultura que en la industria de la publicidad. Sin embargo, reconocer estos cambios no es suficiente, sino que la industria de la publicidad y del marketing debe ser parte de dicho cambio. En este sentido, puede que en sí mismos no empoderen a niñas y mujeres, pero las conversaciones que generan sí pueden hacerlo.
Eso ha sucedido con campañas #ComoUnaNiña (#LikeAGirl, en inglés) y #EstaNiñaPuede (#ThisGirlCan, en inglés) las cuales han sido bien recibidas.
Aquí os podemos mostrar campañas que han generado polémica en otros países
https://contently.com/2015/10/09/5-ad-campaigns-that-shatter-gender-stereotypes/
https://econsultancy.com/17-marketing-campaigns-with-a-positive-message-for-women/


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